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Corte Suprema de Justicia acogió concepto de la Procuraduría para condenar a responsable de acceso carnal a menor de edad

Bogotá, 17 de marzo de 2010. La Corte Suprema de Justicia, acogiendo la solicitud elevada por la Procuraduría General de la Nación, revocó los fallos de primera y segunda instancia, declaró la responsabilidad penal de Juan Gabriel Peña Acuña y lo condenó a prisión de 15 años y 6 meses, por el delito de acceso carnal y acto sexual con niña menor de 14 años.

Según los hechos, el investigado que se desempeñaba como conductor de una empresa de familia, al transportar a una niña de apenas 3 años de edad para cumplir terapias de fonoaudiología, en desplazamientos que cumplía del municipio de La Calera a Bogotá, la agredió sexualmente en diferentes oportunidades con “tocamientos en el pecho, genitales y accesos carnales anales con dedos” según la acusación formulada por el fiscal seccional que conoció del caso.

Al término de la audiencia de juicio oral, el Juez de Conocimiento anunció el sentido del fallo completamente a favor del acusado, mientras que en sentencia del 12 de febrero de 2009 el Tribunal Superior de Bogotá, por vía de apelación reiteró la condición de inocencia.

La decisión de primera instancia, proferida por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Bogotá, no negó los agravados abusos sexuales pero manifestó tener duda sobre la ocurrencia durante la movilización de la niña a Bogotá, y el fallo de la segunda instancia negó la ocurrencia del atropello sexual.

En concepto presentado por el Procurador Primero Delegado para la Casación Penal, Juan Guillermo Jaramillo Díaz, se incurrió en error de hecho por falso juicio en identidad, falso raciocinio y falso juicio de existencia, y error de derecho por falso juicio de convicción.

El Ministerio Público refirió que, respecto del testimonio ofrecido por la menor víctima, hubo falso juicio de identidad por cuanto el juez pretendió obtener la precisión que se le exige a un adulto, sin atender que se trataba de un niña de apenas 3 años de edad.

De otra parte, se presentó falso raciocinio en la valoración del examen sexológico practicado, porque solo se atendió la conclusión objetiva del mismo. Si bien no se encontraron huellas de acceso carnal, no se puede descartar la ocurrencia de los hechos en razón del tiempo transcurrido y la pronta recuperación del esfínter anal, consideró el Ministerio Público.

Así mismo, en referencia al dictamen pericial ofrecido por psicólogas, se habrían vulnerado las reglas de la ciencia, la lógica y la experiencia que el protocolo de la ciencia de la psicología recomienda para estos casos, frente a la compatibilidad de la conducta de la niña con el abuso sexual denunciado por el padre.

Para la Procuraduría, se incurrió en falso juicio de existencia, por omisión de valoración de los testimonios ofrecidos por la empleada de servicio de la casa que confirma el comportamiento traumático de la menor con ocasión del abuso del que fue víctima, y el de la secretaria de la empresa, en la que trabajó el acusado, que confirma la época en que estuvo laboralmente vinculado, la confianza en él depositada por los padres de la menor y los desplazamientos que hacía con la niña hasta Bogotá.

Finalmente, consideró que se presentó error de derecho por falso juicio de convicción relacionado con el testimonio de los padres de la víctima en cuanto el fallador consideró que se trataba de prueba referencia, cuando lo cierto es que ellos relataron lo que observaron directamente en el comportamiento traumático de su hija, como el retroceso en su terapia de lenguaje, la resistencia a abordar el vehículo en que era transportada a Bogotá, relajamiento de esfínteres, entre otros.

Fecha de publicación: 17 de marzo de 2010. 5:45 p.m.