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PGN implementa acciones disciplinarias para castigar maltrato de docentes a menores en Boyacá

Bogotá, 2 de octubre de 2008. Dar aguardiente a niños entre 8 y 12 años, abofetear y dar “panzazos”, y agredir física y verbalmente a los alumnos, son varias de las conductas que realizan algunos docentes de Boyacá y que fueron comprobadas por la Procuraduría.

En el último mes la Procuraduría Regional de Boyacá, ha venido adelantando acciones que evidencian el compromiso institucional y el cumplimiento a la orden del Procurador General en el sentido de ejercer el poder preferente en todas las investigaciones relacionadas con abuso sexual y maltrato a menores por parte de los docentes, destacándose las siguientes:

Suspensión e inhabilidad en el ejercicio del cargo por siete meses a Rosa Isabel Barrera Sacristan, en su condición de Docente de la Escuela El Zinc del Municipio de La Capilla (Boyacá).

La decisión se originó en el maltrato físico y psicológico que la docente le ocasionó a una de sus alumnas en los meses de septiembre y octubre de 2004, a la que castigó físicamente e impidió ir al baño, originando que la menor se orinara en el salón de clases.

La falta fue calificada como grave y es una decisión de primera instancia contra la cual procede recurso de apelación.

El mismo despacho elevó pliego de cargos contra Carmen Cecilia Romero, docente de primaria de la Escuela Toldo Abajo del municipio de Campohermoso (Boyacá), por presuntas irregularidades en la celebración del día del alumno.

Los hechos por los que se toma la medida ocurrieron el día 2 de noviembre de 2005, cuando al parecer soterradamente y sin informar al Secretario de Educación Municipal ni a los padres de familia, durante la celebración del día del alumno, suministró bebidas embriagantes (aguardiente, masato dulce, y por vaso de masato le mezcló media copa de aguardiente), a algunos alumnos de ese establecimiento educativo con edades entre 8 y 12 años.

Por último, por haber agredido a uno de sus alumnos, sancionó con suspensión e inhabilidad en el cargo por dos meses a Jesús Galeano Salinas, docente de la Institución Educativa José María Córdoba del municipio de Saboyá.

Al adoptar la decisión, la Procuraduría señaló que el incidente se presentó el 20 de agosto de 2004, cuando el docente abofeteó y dio un “panzazo” a un alumno de grado 11.

La falta fue calificada como grave y es una decisión de primera instancia contra la cual procede recurso de apelación.

La Procuraduría considera que es imperativo que los docentes brinden a sus alumnos un trato respetuoso, ajustado a su función de educadores, a la condición y edad de los estudiantes, dirigido a complementar la formación integral de estos.

Para el Ministerio Público los docentes, como servidores públicos tienen una especial sujeción de relación con el Estado, pues fueron escogidos por éste para realizar y materializar parte de sus fines esenciales, invistiéndolos de poder y autoridad, convirtiéndolos en representantes del imperium estatal, por lo cual están obligados no sólo al cumplimiento de las leyes, sino que además recae en ellos un mayor grado de exigencia y cuidado en su actuar, porque se requiere no sólo impartir educación, sino buen ejemplo a los educandos.

Igualmente, se destacó que se sale de todo contexto de comportamiento el pretender castigar a un estudiante ante su incapacidad para responder a retos académicos, y que quien es docente debe estar preparado para lidiar con temperamentos o palabras reprochables de los estudiantes.