INICIO > NOTICIAS > BOLETÍN 013

Procuraduría pide condena a militares juzgados en la masacre de Jamundí

Bogotá, 15 de enero de 2008. Los dos oficiales, tres suboficiales y 10 soldados profesionales del Ejército que son juzgados como coautores de los homicidios de 10 miembros de la Policía Nacional y un civil, ocurridos hace 20 meses en la vereda La Cristalina del municipio vallecaucano de Jamundí, son responsables penalmente y deben ser declarados culpables por estos hechos, consideró la Procuraduría General de la Nación durante la audiencia pública que un juez de conocimiento del Circuito de Cali.

En su intervención, el agente especial del ministerio p úblico que actuó en el caso consideró que los soldados, los suboficiales y el teniente que ejecutaron la emboscada al grupo de efectivos de la Policía que realizaban una operación antidroga son responsables del delito de homicidio múltiple doblemente agravado; y el coronel Byron Gabriel Carvajal Osorio, quien comandaba el Batallón Rodrigo Lloreda Caicedo, unidad militar a la que pertenecían los militares, debe enfrentar una condena como autor determinador por ser la persona que planeó y dispuso que hombres bajo su mando ejecutaran la acción múltiple delictiva.

En criterio de la Procuraduría, Lo ideal en este caso hubiera sido haber conocido el motivo o el móvil que llevó a los militares a actuar de la manera en que lo hicieron. Poder conocer la causa de esa acción violenta podría ubicar a los coautores en los contextos de una venganza, de una acción contratada o pasional pero cuando todas las víctimas fallecieron y los procesados a voluntad propia no entregan detalles suficientes que permitan conocer, por lo menos las situaciones antecedentes al día 22 de mayo de 2006, fecha en que ocurrieron los hechos, la investigación quedó sometida únicamente a la prueba técnica, al análisis de escena y a algunas manifestaciones testimoniales que nos permiten sólo conocer la manera como actuaron, pero jamás del por qué lo hicieron.

“No es un hecho aislado el que compromete al coronel Carvajal Osorio es la suma de circunstancias inexplicables y la desobediencia frente a las órdenes que recibía, sumado a las directrices que trazaba a sus hombres antes de los hechos, lo que lo muestra como un partícipe determinador de los once homicidios”, señaló en la audiencia el representante de la Procuraduría al fundamentar su solicitud.

El agente especial señaló, después de hacer un recuento de las pruebas expuestas durante el juicio, que los miembros de la unidad militar involucrados en la masacre tuvieron el tiempo suficiente para verificar quienes eran emboscados, lanzar cualquier cantidad de proclamas solicitando su identificación, utilizar los medios que permitiesen un mayor acercamiento y una mejor visual del grupo y también para someterlos y capturarlos sin necesidad de eliminarlos.

“Es imposible justificar la lentitud con que obró el procesado Carvajal Osorio y el grupo que comandaba cuando le estaban confirmando sus superiores del Ejército y oficiales de la Policía Nacional por varios medios que los atacados eran policías y aún así no reaccionaron a tiempo; y no lo hicieron por la simple razón que nunca hubo la intención de parar el ataque. No existía un error o un fuego amigo sino un comportamiento querido, que buscaba que pasara el tiempo suficiente para terminar la acción ordenada por él y ejecutada por los integrantes del Pelotón Especial Lince”, aseguró el representante de la Procuraduría.

De acuerdo con las pruebas practicadas en el juicio, se logró establecer que no solamente las advertencias sobre una posible confusión que recibió el coronel Carvajal provinieron de los comandantes de la Tercera División y la Tercera Brigada sino que la propia Policía de Jamundí también puso en aviso al oficial sobre la posibilidad de que el grupo atacado fuesen efectivos de esa institución.

“Para ir sacando conclusiones debemos significar que el comportamiento de los militares fue extraño y no compatible con aquella actitud del ser humano que se equivoca y que inmediatamente trata de mermar las consecuencias de su error, de verse afectado por lo sucedido, pero ni la más mínima muestra de compasión o de arrepentimiento se palpó del comportamiento de los militares, y mucho menos se dio una muestra de piedad que hasta al más cuestionable enemigo se le debe reconocer”, dijo el procurador delegado en su intervención.