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En concepto ante la Corte Suprema de Justicia

PGN pide revocar absolución que benefició a violador y secuestrador de su hijastra de once años

Bogotá, jueves 19 de Abril de 2007. Revocar la absolución y en su lugar condenar a un hombre que violó, secuestro y por cinco meses sometió sexualmente a su hijastra de 11 años, pidió la Procuraduría General de la Nación a la Corte Suprema de Justicia.

Se trata de Jesús Marín Vergara alias “Chispas” a quien el Tribunal Superior de Pereira le revocó una condena de 16 años de cárcel, que le había sido impuesta en primera instancia por el Juzgado Único Especializado de Pereira, con el argumento de una supuesta aceptación de la menor, al abuso del que estaba siendo víctima.

Los hechos ocurrieron el 17 de marzo de 2003 cuando alias “Chispas” accedió violentamente a su hijastra, quien de inmediato en compañía de su madre presentó la respectiva denuncia ante la Fiscalia de Pereira donde hay constancia de las agresiones físicas que Marín Vergara le causó.

Sin embargo, el mismo día hacia las diez de la noche, mediante coacción física y sicológica sobre la menor, el violador la trasladó a predios rurales de los municipios de Belén de Umbría, Armenia y Chinchiná, en el eje cafetero, para que convivieran sexualmente.

Allí la mantuvo oculta durante cinco meses, hasta que a través de terceras personas la pequeña logró informar a su mamá sobre su paradero y fue rescatada en un operativo por la Policía Nacional.

La niña, en estado de embarazo, fue sometida a exámenes médicos y sicológicos, que dieron plena credibilidad a los maltratos a que fue sometida por su padrastro y registraron una perturbación síquica de carácter permanente.

Adicionalmente, advierte la Procuraduría Primera Delegada para la Casación Penal, que no es posible considerar siquiera una supuesta aceptación de la menor a la actuación de su padrastro, pues el ordenamiento jurídico colombiano es claro cuando señala que los menores “no están dotados de la suficiente madurez sicológica que les permita decidir en forma consciente sobre su libertad de locomoción orientada a fines sexuales, más aún si la víctima es menor de 14 años como aquí ocurre” y agrega que no resulta lógico que el mismo día la niña denuncie violación y en la noche acepte irse con su victimario.

Estas y otras pruebas que reposan en el proceso se convierten en suficientes elementos probatorios que, en concepto de la Procuraduría, demuestran el secuestro con fines erótico – sexuales del que fue sujeto pasivo la menor, y el ocultamiento que con la misma finalidad llevo a cabo Marín Vergara durante cinco meses, por ello solicitó a la Corte Suprema condenarlo como autor responsable del delito de secuestro simple agravado, en defensa de los derechos fundamentales prevalentes de los niños, como lo manda la Constitución, los tratados y convenios internacionales, así como el anterior Código del Menor y el actual Código de la Infancia y la Adolescencia.