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Fallo de segunda instancia

Confirman destitución contra ex alcalde de Villavicencio por haberse posesionado irregularmente

Bogotá, viernes 13 de abril de 2004. La Sala Disciplinaria de la Procuraduría General de la Nación, confirmó en segunda instancia la sanción de destitución e inhabilidad de 15 años, proferida en proceso verbal contra el ex alcalde de Villavicencio, Alfonso María Liborio Alvarado López, por ocupar el cargo como burgomaestre encargado a pesar de estar inhabilitado.

De acuerdo con la Sala Disciplinaria el señor Alvarado López, se posesionó el día 15 de julio de 2006 y actuó como Alcalde de Villavicencio hasta el 17 de octubre, a pesar de contar con la edad de retiro forzoso, y no haberse declarado impedido teniendo la obligación de hacerlo, absteniéndose de renunciar.

Igualmente se le sanciona por haber usado un documento adulterado para tomar posesión del cargo de alcalde encargado y haberlo presentado al momento de rendir versión libre ante la Procuraduría General de la Nación.

Según la contraseña correspondiente a la cedula de ciudadanía del ex alcalde Alfonso María Liborio Alvarado López, fue adulterada, en la fecha de nacimiento, en concreto, en el último dígito del año de nacimiento, por cuanto allí se hizo aparecer la fecha de nacimiento el 17 de enero de 1949, cuando se determinó que el año real de nacimiento era 1941.

En versión que rindió el disciplinado, atribuyó dicha anomalía a funcionarios de la Registraduría del Estado Civil, pues aseguró que cuando se le hizo entrega de la contraseña en esa dependencia, dobló el desprendible y lo guardó en el bolsillo, sin avizorar si todo estaba correcto; contraseña que presentó en la Notaría, sin pensar que llevaba una fecha diferente.

Para la Sala Disciplinaria de la Procuraduría General de la Nación, “está plenamente demostrada la actitud dolosa del investigado, porque tenía pleno conocimiento que para acceder al cargo de burgomaestre en calidad de encargado, mediante acto administrativo del Gobernador del departamento del Meta, no podía superar los 65 años de edad, pues en estos eventos no opera la excepción establecida por el legislador respecto de la edad de retiro forzoso; circunstancia por la cual se reitera, utilizó indebidamente la contraseña adulterada. Es decir, que a sabiendas de la existencia de las normas legales sobre la materia, su voluntad estuvo dirigida inequívocamente a desarrollar la conducta ilícita que lo hace merecedor del reproche disciplinario, pues no actuó conforme al deber que legalmente le correspondía.”