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Corte Suprema acoge concepto de la PGN y confirma condena a oficial del ejército por vínculos con paramilitares

Bogotá, domingo 25 de Marzo de 2007. Recogiendo todos los argumentos del Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia dejó en firme la condena impuesta al mayor del Ejercito Nacional Álvaro Cortes Murillo de 11 años de prisión como coautor del delito de concierto para delinquir, por su activa colaboración y apoyo a paramilitares que actuaban en el oriente de Antioquia.

Los hechos ocurrieron entre los años 1990 y 2000 cuando el oficial se desempeñó como jefe de operaciones del grupo de caballería Mecanizado Juan del Corral, que operaba en el municipio de Rionegro Antioquia y posteriormente como Comandante del Batallón Macheteros del Cauca.

En ese periodo se inició una relación delictiva con Ricard López Lora, alias “Rober” o “la marrana” tenebroso convicto procedente de Urabá, confeso jefe de una organización criminal que se dedicó a eliminar a todo aquel que tuviera vínculos con la insurgencia, a personas drogadictas, o con antecedentes penales y para ello, contaba con el apoyo económico de algunas personas adineradas de la región y con la colaboración activa y omisiva de varios miembros de la Fuerza Pública, según pudo probar en su momento la Procuraduría General de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Investigaciones Especiales y como lo destaca el concepto emitido por la Procuraduría Primera Delegada para la Casación Penal.

Alias la marrana fue capturado el enero de 1998 en el municipio de La Ceja, Antioquia y en su poder se halló un beeper cuyo rastreo permitió encontrar decenas de mensajes enviados por el mayor Cortes Murillo, bajo el alias de “poncho”, cuya finalidad era advertirle “sobre la presencia del Ejercito que procuraba su captura y en otras oportunidades solicitar colaboración para realizar ‘trabajos’ cuya naturaleza no anunció”.

Fueron 41 mensajes a través de los cuales le informaba sobre acciones de inteligencia, actuaciones militares y le solicitaba llamar a su celular, a otro que el oficial compró a un soldado de su unidad militar, e inclusive, comunicarse con teléfonos que resultaron ser de la jefatura de operaciones a su cargo; mensajes que se interrumpieron en la época en que Cortes Murillo disfrutó de su periodo de vacaciones.

De esta manera el oficial Cortes Murillo fomentó, auspició, facilitó y actuó en forma coordinada con el grupo ilegal de autodefensas que operó en esa región.